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23 agosto 2017 3 23 /08 /agosto /2017 02:28

Reflexiones finales

La norma establece que el litis consorcio necesario se debe estructurar en forma obligatoria, tal como indica el artículo 61 del C. G. P. Este imperativo busca proteger la disposición de los derechos que pueda llegar a hacer cualquier integrante del mismo, por ello es que las consecuencias derivadas del rompimiento de esta clase de litis consorcio, se deben asimilar al desistimiento de la demanda, pues siendo un deber legal para las partes, integrar esta clase de litis consorcio, en la misma forma, se generan consecuencias jurídicas, que afectan a todos, en el momento de desintegrarlo.

Lo anterior indica que si uno de los integrantes del litis consorcio necesario decide marginarse del proceso, al manifestar su decisión, el juez debe poner en conocimiento de las demás personas que integran esta clase de litis consorcio, la decisión de quien busca marginarse del proceso, quienes deben aceptar o rechazar la petición. En el caso que guarden silencio o acepten la marginación de uno de los integrantes, esa manifestación se debe considerar un desistimiento de la demanda y de las pretensiones, por lo que se debe terminar el proceso, profiriéndose un auto que se asimila en sus efectos a una sentencia absolutoria, tal como lo dispone el artículo 314 del C. G. P.

Al aceptar la desintegración del litis consorcio necesario, debido al  retiro de uno de sus integrantes, es imposible que se revierta este hecho, ya que el mismo genera las consecuencias jurídicas que debe soportar la parte que ha tomado esa determinación, obrar en forma diferente puede generar inseguridad jurídica, al igual que sería causal de nulidad.

 

Bibliografía

Bringas, R. P. (2017). Litisconsorcio e Intervención de Terceros en el Proceso Civil: Buscando una Nueva Aproximación. . IUS ET VERITAS, 24(52), 298-315.

Campos, S. P. (10 de diciembre de 2017). Moralidad, veracidad y colaboración en el proceso: Incidencia del pensamiento de Couture en el proceso civil contemporáneo. Recuperado el 5 de marzo de 2016, de http://revistas.pucp.edu.pe/derechoprocesal: http://revistas.pucp.edu.pe/derechoprocesal

Grados, G. A. (2007). Derecho procesal civil. Perú: Fondo Editorial de la Escuela de Altos Estudios Jurídicos EGACAL.

Jordano Fraga, F. (1997). La legitimación pasiva en el ejercicio judicial de la acción subrogatoria (art. 1111 CC). Anuario de Derecho Civil, 50(II), 501-629.

López, C. A. (2017). Tratamiento procesal del litisconsorcio necesario. IUS ET VERITAS, 12(24), 64-82.

Millán, M. D. (1997). Litisconsorcio necesario: concepto y tratamiento procesal. España: Editorial Bosch, S.A.

Monroy, C. D. (2013). La Preconfiguración del contrato: una propuesta de definición de las reglas predeterminadas en el derecho de contratos. Revista de Derecho Privado, (25), 109-147.

Pérez, M. F. (2007). El litisconsorcio en el proceso civil. Madrid: La Ley.

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Rocco, U. (1983). Tratado de Derecho Procesal Civiil. 2da. reimpresión inalterada. Bogota: Temis.

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Velasco, Á. T. (2015). Excepción de Prescripción y Litisconsorcio. Derecho & Sociedad, (38), 126-131.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Grados indica que PRIETO CASTRO se refiere al litisconsorcio como la presencia en el mismo procedimiento de varias personas en la posición de actores (litisconsorcio activo) o de demandados (litisconsorcio pasivo), o de los actores de un lado y de los demandados del otro (litisconsorcio mixto). CARNELUTTI define el litisconsorcio como el instituto que permite la existencia de más de una persona actuando en forma conjunta, en calidad de parte activa o pasiva en una relación procesal, por existir entre ellas un vínculo que las conecta, el mismo que puede ser de naturaleza absolutamente variada como ser integrante de la relación material, tener el mismo interés en la decisión que recaerá en el proceso,

tener un interés indirecto, o incluso uno que en el fondo es opuesto, pero que para

efectos prácticos autoriza una actuación conjunta con el de alguna de las partes. (Grados, 2007, pág. 71)

[2] Al respecto López indica que “cuando existe una relación sustancial única a varios sujetos y la  declaración jurisdiccional de la misma sólo puede ser efectuada con eficacia, cuando todos ellos están presentes en el proceso, ya que de otro modo faltaría uno de los presupuestos esenciales del proceso y éste, se habría desarrollado, por tanto, defectuosamente”  (López, 2017, pág. 64)

[3] Española, R. A. (1981). Diccionario de la lengua española. Espasa-Calpe.

[4] El artículo 93 del C. G. P. establece que el demandante podrá corregir, aclarar o reformar la demanda en cualquier momento, desde su presentación y hasta antes del señalamiento de la audiencia inicial, pero aclara que solo es procedente en los casos que se enumeran en el mismo artículo, esta reforma procede por una sola vez.  El numeral primero del citado artículo indica que procede cuando se presenta una “alteración de las partes en el proceso, o de las pretensiones o de los hechos en que ellas se fundamenten, o se pidan o alleguen nuevas pruebas.” Pero deja en claro en el numeral segundo que no se podrá sustituir a la totalidad de las personas demandantes o demandadas ni todas las pretensiones formuladas en la demanda, aunque deja la posibilidad de prescindir de algunas o incluir nuevas.

[5] El  diccionario de la Real Academia de la lengua define la palabra necesario como: 1. adj. Dicho de una persona o una cosa: Que hace falta indispensablemente para algo. 2. adj. Que forzosa o inevitablemente ha de ser o suceder. 3. adj. Que se hace y ejecuta obligado por otra cosa, como opuesto a voluntario y espontáneo. 4. adj. Dicho de una causa: Que obra sin libertad y por determinación de su naturaleza. 5. adj. Der. En el derecho antiguo, dicho de un heredero, especialmente cuando era esclavo o siervo del testador: Obligado a aceptar la herencia. 6. f. letrina (‖ retrete). 7. adv. desus. Por necesidad, necesariamente.

[6] Corte Constitucional, acción de tutela con referencia: expediente T-2.097.348.

 

[7] Corte Constitucional, sentencia T-512/07.

[8] Henao Carrasquilla, Oscar, Código General del Proceso, Bogotá, Uniacademía Leyer,  2016, pág. 35.

[9] Corte Suprema de Justicia, sala de casación civil,  Magistrado Ponente: Doctor Héctor Marín Naranjo, Santafé de Bogotá Distrito Capital, quince (15) de septiembre de mil novecientos noventa y cinco (1995). Rad.- Expediente No. 4271.

[10] Consejo de Estado de fecha diciembre 7 de 2005

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23 agosto 2017 3 23 /08 /agosto /2017 02:25

2. La desintegración del litis consorcio necesario

Una vez se ha integrado el litis consorcio necesario, se activa el proceso, al cumplirse con la ritualidad procesal que permite la fijación de fecha para la realización de la audiencia[4], se puede presentar el hecho de parte de alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, al manifestar, antes de la notificación, o en el transcurso de cualquier audiencia, que su voluntad es retirarse de la demanda. Esta acción se debe tener como una clara manifestación de la voluntad de no continuar siendo parte dentro del proceso. Esta actuación se debe asemejar al desistimiento de la demanda, lo que implica que se tenga como una renuncia de las pretensiones.

Es un hecho que en esta actuación se dispone del derecho, por lo que el juez de conocimiento, debe correr traslado de la misma a los otros sujetos procesales que integran el litis consorcio necesario, ya que está disponiendo del derecho, esa parte que tiene interés en retirarse del proceso. Frente a esta situación, es necesario considerar si la manifestación de retirarse no es aceptada por los otros integrantes del litis consorcio necesario, por lo que deben objetar esa disposición del derecho. En este evento el juez debe ordenar que quien manifiesta su intención de retirarse del litigio, continúe siendo parte del mismo.

En el evento que el juez acepte esa separación del proceso, se fracciona el litis consorcio necesario, por lo que se debe atender lo dispuesto en el  artículo 314 del Código General del Proceso, ya que en este artículo se indica que el demandante tiene la facultad de desistir de las pretensiones de la demanda, mientras no se haya producido sentencia que ponga fin al proceso. En este evento, el desistimiento se debe entender como la exteriorización de la voluntad que hace el actor al abandonar el proceso civil que ha iniciado, lo que le lleva a recibir las consecuencias jurídicas que se derivan de este hecho, ya que una vez se ha estructurado el litis consorcio necesario, su fracturación, aun cuando no se contempla en forma clara en la norma, genera unas consecuencias jurídicas que se derivan de su desintegración, por lo que se tener esa manifestación de voluntad,  como una  clara intención de terminar en forma anormal el proceso.

Por ello es que el juez debe tomar una decisión que se adecue a lo establecido en la ley, ya que se debe adecuar a lo preceptuado en materia de integración del litis consorcio necesario, por esta razón es que el retiro de una de las partes integrantes del litis consorcio necesario, al ser puesta de presente a los otros integrantes, con el fin de escuchar su pronunciamiento, debido a que se trata de una disposición del derecho, el cual le concierne a todos y cada uno de los integrantes de esta clase de litis consorcio, si el juez no encuentra oposición al retiro, debe contemplar dos situaciones:

La primera, es que el juez acoja la disposición del derecho que hace el integrante del litis consorcio necesario, lo que implica aceptar ese querer del integrante y ordenar su exclusión del proceso. En este caso, el juez debe considerar que el resultado de esta exclusión es el fraccionamiento del litis consorcio necesario, debiendo terminar el proceso en aplicación a lo dispuesto por el artículo 314 del C. G. P.

En la segunda situación, el juez se puede negar a acceder a esta singular  petición, ordenando que la parte que desea apartarse del proceso continúe vinculado al mismo. En este evento el juez al desconocer la voluntad de quien desea apartarse del proceso, incurre en una violación a la manifestación de voluntad que hace esta parte, siendo que la norma  obliga al juez, para que acepte la petición, generando las consecuencias señaladas anteriormente. Al respecto señala Couture que en el proceso de carácter dispositivo, se distinguen dos esferas: la del querer (manifestaciones de voluntad) y la del saber (manifestaciones de conocimiento). Nada impide que el que sabe la verdad la diga y a continuación exprese su querer, y, por la dispositividad del proceso, cuando ello fuere posible, predominará el querer (la voluntad) sobre el saber (la verdad). (Campos, 2017, pág. 43)

Lo anterior lleva a considerar dos situaciones: la primera, que se observa en el evento que el juez acepte el retiro o exclusión de una de las partes que integran el litis consorcio necesario, pero debe considerar esa manifestación,  de retirarse del proceso, como un desistimiento de la demanda, por esta razón es que se produce la renuncia de las pretensiones. En este escenario se dan unas consecuencias jurídicas derivadas de este acto, el cual tiene el mismo efecto del desistimiento de la demanda, debiendo aplicarse lo establecido en el artículo 314 del C. G. P. ya que la norma es clara al establecer que si el demandante desiste de las pretensiones, se debe proferir un auto que tenga las mismas consecuencias de una sentencia absolutorio.  En este evento se debe terminar el proceso y condenar en costas y agencias de derecho a la parte actora, por desintegrar el litis consorcio necesario.

En el segundo escenario, es decir si el juez se niega a aceptar el retiro de uno de los integrantes del litis consorcio necesario, es necesario indicar que el juez no puede desconocer la disposición que hace una de las partes del derecho que se encuentra en litigio, por ello es que debe escuchar a los demás integrantes del litis consorcio necesario, quienes se deben manifestar si hacen oposición al retiro de esa parte,  o si lo aceptan, siendo que al oponerse, deben elevar la petición de no permitir que se desintegre el litis consorcio necesario, pues en caso de hacerse, se derivan las consecuencias jurídicas por esa decisión.  Por esta razón es que el Juez debe realizar una correcta interpretación de la institución procesales del litisconsorcio necesario, que debido a su carácter imperativo debe estar estructurad dentro del proceso, siendo que su fraccionamiento o desintegración, genera una ruptura procesal que pone fin al proceso.

Debido a que la integración del litis consorcio necesario, constituye una institución jurídica fundamentada en una regla imperativa, se debe considerar que ésta debe prevalecer en el derecho objetivo, además de tener un carácter inderogable por los preceptos de autonomía, siendo que resultan vinculantes al ser modificada por la voluntad de las partes. Por esta razón es que al existir la manifestación de la voluntad de uno de los integrantes del litisconsorcio necesario,  al exteriorizar su deseo de retirarse del proceso, esta aseveración tiene un carácter vinculante, generando la terminación del proceso por disposición del derecho litigioso, al desistir de la acción civil. (Monroy, 2013, pág. 131)

El artículo 314 del C. G. P. establece que el desistimiento se puede hacerse en forma parcial, lo que lleva a considerar si alude o no, a la totalidad de las pretensiones, pero agrega la misma norma que un desistimiento parcial puede provenir de una parte de los integrantes del litis consorcio. En este aspecto es preciso aclarar que, aun cuando la norma indica que el proceso debe continuar respecto de las otras pretensiones, al igual que debe seguir con las personas que no han manifestado su voluntad de retirarse de la demanda. Lo cierto es que, es necesario diferenciar el hecho de un litis consorcio que la norma ha calificado como necesario.[5] Se trata de una situación que la norma ha elevado a la categoría de imprescindible, por ello se califica de necesario, pues es forzosa, hace falta, por ser indispensable. Siendo la razón por la cual es inevitable, que todas las partes que integran ese extremo litigioso, comparezcan al proceso. El hecho de ser una obligación el participar en el proceso, no podría existir posibilidad de retirarse del mismo, pues esa acción se debe interpretar como un desistimiento de la demanda.

Lo anterior lleva a considerar que no es posible que un integrante del litis consorcio necesario pueda renunciar a una parte de las pretensiones, o que se aparte o retire de la demanda, ya que el hecho de apartarse, en la práctica implica renunciar a la misma,  generando la dificultad de seguir el trámite del proceso ante un panorama de un litis consorcio necesario que ha sido fracturado.

En este sentido, es indispensable realizar una interpretación de acuerdo a lo sostenido por la Corte Suprema de Justicia, al sostener que si no se estructura el litis consorcio necesario, se genera la nulidad de lo actuado. Esta tesis se encuentra en diversas sentencias de la Corte Suprema de Justicia, de las que sobresalen las de fechas 06 de octubre de 1999, rad. 5224; la de fecha 23 de marzo de 2000, rad. 5259; la sentencia del  29 de marzo de 2001, rad. 5740; la sentencia del 22 de abril de 2002, rad. 6278 y la sentencia del 05 de diciembre de 2011, rad. 2005-00199-01 entre otras.

La Corte Constitucional indica que el litis consorcio necesario se manifiesta cuando la relación de derecho sustancial sobre la cual ha de pronunciarse el juez está integrada por una pluralidad de sujetos, bien sean activos o pasivos, en forma tal que no es susceptible de escindirse en tantas relaciones aisladas como sujetos activos o pasivos individualmente considerados existan, sino que se presenta como una sola, única e indivisible, respecto al conjunto de tales sujetos. En consecuencia, un pronunciamiento del juez con alcance sobre la totalidad de la relación no puede producirse con la intervención única de alguno o algunos de los unidos por aquella, sino, necesariamente, con la de todos y, sólo así, queda correcta e íntegramente constituida, desde el punto de vista subjetivo, la relación jurídico procesal, pudiendo el juez, en tal momento, hacer el pronunciamiento de fondo solicitado.[6]

La citada sentencia deja en claro que el juez debe integrar el litis consorcio necesario, llevando a concluir que en el evento que se fracture o se quiebre el mismo, se genera una nulidad, siendo imposible continuar con el trámite del proceso, debido a que no se puede dictar sentencia si no se encuentra integrado el litis consorcio necesario. Esta situación permite concluir que no importa cuál es la forma como manifieste el integrante del litis consorcio, que se retira de la demanda, ya que puede hablar de una exclusión voluntaria como parte del proceso o decir que se aparta de la litis, en todo caso se debe entender que el apartarse o retirarse del proceso,  es un desistimiento de la demanda, que es la única institución jurídica aplicable al evento del retiro de la parte actora del proceso. Por ello es que la manifestación del deseo de no continuar en la litis, constituye una exteriorización de la voluntad, mediante la cual busca poner fin al proceso de manera anormal y en forma anticipada.

El juez debe pronunciarse sobre la petición de la parte que busca apartarse del litigio, previa manifestación de los otros integrantes del litis consorcio necesario. Por ello es que si los demás integrantes no ponen objeción a la disposición del derecho que hace la parte que ha manifestado su querer de retirarse de la demanda, se debe entender que están de acuerdo con la disposición del derecho y se configura el desistimiento de la demanda. El Juez al aceptar la petición, debe proceder de conformidad a lo establece por el artículo 314 del C. G. P., decretando la terminación del mismo en aplicación de esta norma.

Esta situación es más evidente cuando la estructuración del litis consorcio necesario se hace con un consorcio o una unión temporal, ya que de conformidad con lo establecido en el artículo 7 de la Ley 80 de 1993, esta singular figura jurídica es producto de un acuerdo en virtud del cual dos o más personas conjuntamente presentan una propuesta para la adjudicación, celebración y ejecución de un contrato, respondiendo solidariamente por el cumplimiento total de la propuesta y del contrato. Esta actuación genera un litis consorcio necesario, tal como se deja en claro en la sentencia T-512/07 donde la Corte Constitucional, considera que cualquier controversia contractual contra la entidad estatal debe promoverse en consorcio por cuanto la cuestión litigiosa no puede resolverse sino de manera uniforme para todos. Por ello se hace indispensable integrar el litis consorcio necesario, para todos los eventos donde la acción se promueva por una de las partes que integran el litis consorcio necesario, pues no es posible proferir sentencia de fondo por la falta de la comparecencia mutua de los sujetos de la relación jurídica. Tanto en el consorcio, como la unión temporal o en la sociedad de hecho, la Corte considera que al enfrentar una litis, deben integrar el litis consorcio necesario[7].

En estos casos es claro que al producirse la ruptura del litis consorcio necesario, opera el desistimiento que se produce por el mimo hecho. Al renunciar de su posición de demandante, con la aceptación de la petición de ser excluido uno de los integrantes del litis consorcio, el juez  debe terminar el proceso en aplicación del artículo 314 del C. G. P. siendo que esta decisión  no se puede volver atrás, pues se trata de un acto irreversible, por ser un hecho que pone fin al proceso, donde las consecuencias de esa disposición del derecho operan en forma estricta, pues en el evento de actuar en forma diferente, se genera una situación de inseguridad jurídica.

Es un hecho que los procesos no son una puerta de vaivén donde se entra o se sale, de acuerdo a la conveniencia que se observe en cada momento procesal. Por esto es que el juez debe adoptar las medidas necesarias que conduzcan al  saneamiento del proceso, tal como lo establece el numeral 5 del artículo 42, del CGP, en el que se impone al juez, el deber de  “Adoptar las medidas autorizadas en este Código para sanear los vicios de procedimiento o precaverlos, integrar el litisconsorcio necesario (…). [8]

En estricto sentido todo litisconsorcio necesario existe atendiendo a la naturaleza del asunto, de la relación sustancial que impide un pronunciamiento de fondo sin la obligada comparecencia de un número plural de personas. La ley es la que señala la obligada comparecencia de diversas personas como litisconsortes necesarios. El artículo 61 del C.G.P., al referirse al litisconsorcio necesario deja en claro que no se trata de un fenómeno que sea propio de los procesos declarativos, pues en cualquier proceso donde la ley o la naturaleza lo exija, al igual que en las “relaciones o actos jurídicos respecto de los cuales, por su naturaleza, al igual que por disposición legal, se deben resolver de manera uniforme”[9], por ello es un imperativo el integrar el litisconsorcio necesario, ya que su importancia radica en la imposibilidad de tomar una determinación válida, que no se puede asumir sin la obligada presencia de todos los integrantes del litis consorcio necesario, encontrando que por ser improcedente desintegrarlo, en el evento de darse ese fenómeno, se termina el proceso por desistimiento de la demanda. 

En el derecho existe el principio que establece que las cosas se deshacen como se hacen, encontrando que al momento de demandar es indispensable y perentorio, que concurra la totalidad de los integrantes de litis consorcio necesario, esto indica que existe una disposición concertada del posible derecho litigioso que se deriva de la acción  judicial. Siendo imposible continuar tramitando el proceso si uno de los integrantes del litis consorcio necesario se retiran de la demanda, ya que se generan la terminación del proceso, debido a que existe una clara manifestación de voluntad, que se traduce en aceptar la disposición del derecho litigioso. Esto queda claro al considerar que una sentencia proferida después de retirase alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, genera una nulidad por existir el imperativo legal que obliga a integrar el litis consorcio necesario, tal como sucede en el caso de los consorcios y  las uniones temporales.

En el derecho administrativo existen varias sentencia, como la promulgada por el Consejo de Estado el 7 de diciembre de 2005, donde reitera que hay lugar a predicar la configuración de un litisconsorcio necesario respecto de los integrantes de los consorcios y de las uniones temporales, tanto adjudicatarios como no adjudicatarios,  debido a que no son personas jurídicas, por ello es que el litigio debe resolverse de modo uniforme para todos los sujetos que hubieren intervenido en la relación contractual[10]

 Lo anterior indica que de acuerdo al principio de la oficiosidad, el Juez puede considerar si lo manifestado por el integrante del litis consorcio necesario, al exteriorizar su voluntad de retirarse del proceso,  se puede interpretar como un desistimiento de la demanda, por lo que se generan las consecuencias jurídicas, ya que no se trata del simple retiro de un actor, debido a que el proceso no puede continuar sin esa parte, como si no sucediera nada, pues la exclusión de uno solo de los integrantes del litis consorcio necesario faceta la integración de la litis, llevando a operar las consecuencias jurídicas que se derivan del fraccionamiento, ruptura o quiebre del litis consorcio necesario, las que son la terminación del proceso, porque si se desintegra la parte activa, se debe entender que se desiste de la demanda, con la consecuente renuncia de las pretensiones. En este evento, el juez debe declarar terminado el proceso, en aplicación del artículo 314 del C. G. P. emitiendo un auto que debe tener el mismo carácter de una sentencia absolutoria. 

 

 
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23 agosto 2017 3 23 /08 /agosto /2017 02:16

LA DESINTEGRACIÓN DEL LITIS CONSORCIO NECESARIO EN EL PROCESO CIVIL

Autor. Diego Orlando Bernal Sánchez

Artículo de reflexión.

Abogado egresado de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, con especialización en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Libre de Bogotá,  candidato a Magister  en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica en la Facultad de Filosofía de la Universidad Libre de Bogotá,  tercer puesto en el Segundo Concurso Iberoamericano y Cuarto Nacional de Escritos Jurídicos de UNIACEDEMIA Y LEYER 2016. Libros publicados: DEMOCRACIA y democracia, POLITICA y politiquería, al igual que varios ensayos y artículos en diferentes revistas.

 

 

 

LA DESINTEGRACIÓN DEL LITIS CONSORCIO NECESARIO EN EL PROCESO CIVIL.

Resumen

En este artículo se reflexiona sobre el problema jurídico que se deriva de la desintegración del litis consorcio necesario, al igual que las implicaciones jurídicas, cuando se encuentra estructurada la litis dentro del proceso civil.  

La separación o rompimiento del litis consorcio necesario, deriva del hecho generado por uno o varios de sus integrantes, al manifestar su voluntad de abandonar el proceso, constituye un hecho que genera consecuencias jurídicas, debido a la disposición de los derechos litigiosos que ejecutan quienes se apartan de la litis. Esta situación afecta a la parte que toma la determinación de excluirse de la demanda, al igual que a los otros componentes del litis consorcio necesario.

Lo anterior permite dimensionar la importancia del Tema, debido a que en el código general del proceso se observa un vacío sobre la forma como se debe interpretar esta desintegración del litis consorcio necesario, en especial cuando la ruptura se registra en el desarrollo de la primera audiencia.

Palabras claves. Litis consorcio necesario, desistimiento, renuncia a las pretensiones.    

Summary: 

This article reflects studies the legal problem that is derived resulting from the disintegration of the litis Consortium needed as the implications legal, the way must be resolved, When is the dispute within the civil process structured.

The separation or breaking of the litis Consortium necessary, derived from the made generated by one or several of its members, express your desire to abandon the process, is a fact which generates legal consequences, is a fact that generates consequences legal, due to the disposal of them rights litigation that running who is away of the litis. This situation affects the part taken by definition excluded from the demand. It previous allows you to measure the importance of the subject. Since in the code general of the process is observed a vacuum on the form as is should interpret this disintegration of the litis Consortium needed, especially when rupture occurs in the development of the first hearing.

Keyword: Litis consortium necessary, withdrawal, waiver of claims.  

Sumario: Resumen,    Introducción., 1. Consideración previa sobre el litis consorcio necesario en el proceso civil, 2. La desintegración del litis consorcio necesario frente al desistimiento de la demanda y la renuncia a las pretensiones de uno de los integrantes.  Conclusiones. Bibliografía.

Introducción.

La reflexión desarrollada en este trabajo, permite determinar las consecuencias derivadas de la ruptura del litis consorcio necesario, que se encuentra regulado en el artículos 61 del Código General del Proceso. El análisis desarrollado en este escrito, mediante un ejercicio hermenéutico, ilustra sobre los antecedentes judiciales y doctrinales que se relacionan con la desintegración del litis consorcio necesario. El artículo 61 indica las consecuencias que se generan al no integrar  esta clase de litis consorcio, pero deja sin determinar los efectos que se derivan de su ruptura. Por ello es que al revisar la norma, no es claro el proceder que se debe surtir en el caso de registrarse, el retiro de uno de alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, quienes al decidir “retirarse” del proceso, generan unas consecuencias jurídicas, por ser esta clase de litis consorcio, de carácter obligatorio, dado que se trata de un imperativo legal, siendo su desintegración un obstáculo para que el juez dicte la correspondiente sentencia.

El artículo 61 indica que los actos mediante los cuales se dispone del derecho, cuando son ejecutados por uno de los integrantes del litis consorcio necesario, solo serán eficaces si emanan de todos. Esto lleva a considerar la forma como se puede resolver la disposición que hace del derecho, aquel integrante del litis consorcio necesario que manifiesta su voluntad de apartarse del proceso.

Frente a una situación donde los demás integrantes del litis consorcio necesario acepten o simplemente guarden silencio respecto a esa manifestación, surgen las siguientes preguntas: ¿Es procedente que el juez se niegue a acceder a esa ruptura o fractura del vínculo procesal?,   ¿Puede considerar el juez que el silencio de los demás integrantes del litis consorcio necesario, se debe considerar una aceptación tácita de la disposición del derecho? ¿La aceptación del retiro de un integrante de esta clase de litis consorcio, se debe considerar como un desistimiento de la demanda y la renuncia de las pretensiones?

Partiendo de estos interrogantes, se analiza el problema a la luz de las consideraciones de las altas corporaciones, con el fin de presentar una solución derivada del ejercicio hermenéutico que se realiza en esta particular situación.

1. Consideración previa sobre el litis consorcio necesario en el proceso civil.

El proceso civil, en su dimensión estrictamente formal, requiere de dos posiciones o posturas,  constituyendo dos partes que se encuentran en posiciones contrarias, de acuerdo a sus intereses. (Pérez M. F., 2007) En estos dos extremos, se puede presentar la pluralidad de sujetos que integran el litis consorcio, el cual puede ser necesario, cuasi necesario o facultativo.

Al estudiar el litis consorcio necesario, se debe considerar que lo esencial es la identidad absoluta del objeto del litigio, el cual es uniforme para las partes que acuden al proceso, por esta razón, surge la necesidad de integrar ese extremo litigioso, siendo necesaria la participación de todos los integrantes, debido a que no se puede fraccionar la disposición del derecho. En este aspecto surge el concepto de la pretensión, término que introduce CARNELUTTI, citado por Grados, (Grados, 2007, pág. 14) al definir el modo como se ejerce el poder jurídico, indicando que el proceso civil implica efectuar la justa composición de la litis, lo que refleja un conflicto intersubjetivo de intereses, que constituye el elemento material, determinado por la existencia de las pretensiones de los integrantes de un extremo litigioso, que a su vez son contradichos por el otro extremo litigioso, lo que constituye el elemento formal. Por ello es que la pretensión de obtener una sentencia, se debe considerar como la declaración de voluntad, que exige la subordinación del interés ajeno al interés propio, pero materializada en la orden que imparte la autoridad judicial competente.

La anterior situación lleva a Pérez, a considerar que al producirse una sentencia sin la debida integración del litis consorcio necesario, esta decisión es ineficaz, debido a que no produce los efectos jurídicos que se derivan de la misma, por estar afectada de un vicio, lo que no permite aplicarla a todas las partes que integran ese extremo litigioso, ya que siendo un imperativo legal, se debe estructurar el mismo en debida forma.  (Pérez M. F., 2007, pág. 87)

En Colombia el litis consorcio necesario está regulado por el artículo 61 del Código General del Proceso, que indica la necesidad de integrar el contradictorio, esta situación deja en claro la existencia de una obligación legal para la parte integrada por una pluralidad de sujetos, quienes deben acudir al proceso en su totalidad. Esto se debe a la naturaleza del proceso o por autoridad de la ley.

La importancia de estructurar esta institución procesal, es decir el hecho de integrar el litis consorcio necesario cuando concurre una pluralidad de personas o de pretensiones en un proceso. Se debe al principio de economía procesal, al igual que el derecho a la defensa, con el fin de evitar que se produzcan fallos contradictorios. Al considerar que el artículo 61 citado, define su condición de perentorio, implica que su integración sea un requisito esencial en la estructuración de un extremo i litigioso. El hecho de estar frente a un litigio que se debe resolver de manera uniforme, genera la obligación de lograr la comparecencia de todos los integrantes del extremo litigioso, con el fin de que se constituyan como parte dentro del proceso.[1]

La integración de esta clase de litis, radica en las consecuencias jurídicas que se derivan de la ausencia o inasistencia de alguno de los integrantes del litis consorcio necesario, debido a su carácter de indispensables, pues en esta modalidad de litis consorcio, todas las partes que integran el extremo litigioso son necesarias, por lo que deben estar presentes dentro del proceso, ya sea como parte demandante o demandada. La participación de todos los sujetos que tienen en común una determinada relación o derecho litigioso, impide resolver de manera uniforme en el caso donde falte la comparecencia o notificación de uno solo de los integrantes de ese extremo litigioso. Por esta razón, es fundamental la presencia de todos los integrantes del litis consorcio necesario, ya que siendo una pluralidad de sujetos,  se requiere su comparecencia para garantizar los derechos de defensa o de acción que tienen todos y cada uno de los integrantes de esta particular relación jurídica.

En Colombia la norma indica en forma clara, las situaciones donde se debe integrar el litis consorcio necesario. Señalando el artículo 61 citado que en el proceso que verse sobre relaciones o actos jurídicos donde su naturaleza o por disposición legal, se debe resolverse de manera uniforme, sin que sea posible decidir de fondo en los eventos donde no acuda al proceso, aquellas personas que son sujetos de esa clase especial de relaciones jurídica, al igual que en los eventos donde debe comparecer por haber intervinieron en los actos que dan lugar al proceso, como sería el caso de la unión temporal. Por esta razón es que la demanda se debe formular por todas las partes que integran ese extremo litigioso, al igual que también se debe dirigir en contra todos los que  integren el extremo demandado, siempre se tengan una relación jurídica que impida demandar a algunos de los integrantes de ese extremo procesal, ya que por tratarse de un litis consorcio  necesario, es indispensable que comparezcan todos al proceso. En el evento de no realizar la estructuración de ese extremo litigioso, el juez debe proferir el auto mediante el cual que admite la demanda, ordenando notificar y dar traslado dela misma a quienes falten para integrar el contradictorio. La norma deja en claro que en el evento de no haberse ordenado el traslado al momento de admitir la demanda, el juez debe citar a las personas que por ley deben integrar el contradictorio, ya sea de oficio o a petición de parte, pues mientras no se dicte sentencia de primera instancia, es posible estructurar esta parte de la litis, por lo que se concederá a los citados el mismo término para que comparezcan y puedan ejercer su derecho a la defensa.

La misma norma indica que en el caso que alguno de los convocados solicita pruebas en el escrito de intervención, el juez resolverá sobre ellas y si las decreta fijará audiencia para practicarlas. Estas pruebas afectan a todos los integrantes del litis consorcio necesario, al igual que los recursos, como sucede en general con todas las actuaciones de cada litisconsorte, que puedan favorecer a los demás. En este punto en la norma se indica que los actos que impliquen la disposición del derecho en litigio, para que tengan eficacia deben emanar de todos los integrantes del litis consorcio necesario.  En este sentido se deja en claro que al establecerse que alguno de los litisconsortes necesarios, no figure en la demanda, se debe ordenar su vinculación.

El vacío que se advierte se registra cuando se desintegra el litis consorcio necesario, debido a una acción voluntaria de uno de sus integrantes, ya que una forma de desintegrarse, puede ser por la muerte de uno de los integrantes de esta clase de litisconsorcio, evento en el cual, los herederos de éste, se deben hacer parte dentro del proceso, al igual que en el evento de la quiebra o intervención del estado a uno de los integrantes del litis consorcio necesario, acontecimiento donde se debe continuar el proceso con aquellos que sean facultados para continuar con la acción civil. En este sentido, es necesario indicar que en Colombia se consideran tres clases de litis consorcios, siendo una división que establece la norma, buscando brindar mayor claridad sobre los efectos de la disposición de los derechos litigiosos, debido a que los efectos jurídicos de una sentencia, son diferentes en cada una de las tres clases de litis consorcio.

Lo anterior hace indispensable que se diferencie la forma como se acude al proceso, tal como se encuentra presente en diversas legislaciones, por ejemplo, en España la doctrina considera que el criterio que sirve de base para clasificar las diferentes clases de litis consorcio, gira en torno a dos ideas esenciales. La posición o postura procesal y la exigencia que sobre este aspecto hace la ley.  Determinando tres clases de litis, el activo, el pasivo y el mixto. (Pérez M. F., El litisconsorcio en el proceso civil., 2007, págs. 77-79).

La naturaleza de la relación jurídica de carácter sustancial que implica la estructuración de esta clase de litis consorcio, al igual que las consecuencias que se derivan de los efectos que surgen del pronunciamiento de fondo que hace el juez, debido a que tiene un alcance para todas las personas que se relacionan con el derecho que se encuentra en litigio, hace indispensable considerar los siguientes aspecto fundamentales, tal como lo relaciona López, al indicar que: existe una extensión de los efectos de la sentencia a terceros; situación que se deriva de la naturaleza de la relación jurídico sustancial, por ello es que ante la imposibilidad jurídica de llegar a pronunciarse de fondo el juez, pero sin la integración en debida forma del extremo litigioso, resulta imposible que se cumpla la sentencia, por no estar integrado en debida forma el litisconsorte necesario. (López, 2017)

En el derecho chileno,  no se encuentra una referencia expresa al término litis consorcio, debido a que la norma habla de pluralidad de acciones o de partes, tal como lo establece el Titulo III, del Libro primero del código de procedimiento civil.  (Seguel, 1998).   

Las partes que integran la pluralidad de sujetos que hacen parte del litis consorcio necesario, pueden ser personas naturales, personas  jurídicas, o de las dos clases de personas. El artículo 61 del C. G. P. indica que al existir varios demandados integrando la pluralidad de sujetos que hacen parte de un extremo litigioso, se deben considerar como una sola parte al momento de estructurar la relación jurídica procesal, este hecho obedece al propósito de lograr la integración válida de los sujetos procesales, por ser una situación esencial al momento de promulgar la sentencia, debido a que esta debe ser única, es decir que su contenido es idéntico para la pluralidad de las partes que integran la relación jurídica procesal en el caso del litis consorcio necesario.

El sustento de la anterior afirmación,  es una consecuencia de la unicidad que existe entre las partes que integran el extremo litigioso o contractual, dado que esta relación no se puede modificar por voluntad de las partes, pues de hacerlo alguno de los integrantes, estaría disponiendo del derecho en litigio, lo que  necesariamente, afecta en forma conjunta a los demás sujetos que integran el litis consorcio necesario. Al respecto se debe considerar que la norma obliga a su integración y no a que se fraccione, debido a su carácter perentorio. (Millán, 1997)

El hecho de ser perentoria la obligación de integrar el litis consorcio necesario, crea un obstáculo para el trámite del proceso sin que se logre su estructuración, ya que el juez no tiene la facultad de desatar el proceso en el evento de no estar integrado el litis consorcio necesario.

En el caso que el juez se pronuncie de fondo,  la decisión tendría alcance sobre la totalidad de la relación procesal, pero esa decisión no produce los efectos esperados, debido a que se registra la falta de la intervención de alguno o algunos de los que se encuentran unidos por el vínculo legal, esta situación se deriva del carácter esencial que tiene en el proceso, la estructuración del litis consorcio necesario. Por ello es indispensable integrar ese extremo litigioso. La norma ordena su integración o constitución, constituyendo un deber procesal que le permite al juez pronunciarse de fondo, si lo cumple. 

Frente a  la necesidad de integrar esta clase de litis, Velasco indica que La aceptación de una excepción de prescripción extintiva por parte del juez en un proceso donde hay un demandante y un demandado implica el término del mismo al haber finalizado el plazo para poder realizar la acción. Ello no es igual en los casos donde existe una pluralidad de demandados, pues muchas veces la excepción no aplica para todos y, por tanto, las consecuencias varían dependiendo del sujeto. (Velasco, 2015, pág. 126)

El objeto que se persigue con la integración del litis consorcio necesario, responde al hecho de encontrar que la demanda debe incluir a la totalidad de los sujetos que se encuentran estrechamente relacionados con la litis y la disposición del derecho, ya que esta situación jurídica se deriva del nexo contractual o civil que existe entre las partes que se vinculan a un determinado derecho, con el fin de evitar que los efectos de la sentencia afecten en forma directa y perjudicial a alguna o algunas personas que no han sido citadas dentro del proceso, pues de no citarlas, se produce una violación a sus derechos fundamentales, como son el derecho al debido proceso, el derecho a la defensa y el derecho al acceso a la administración de justicia. En la práctica se cierra la oportunidad de ser escuchados dentro del proceso, lo que va en contra de la esencia del mismo, que busca lograr la comparecencia de todos, ya que al hacerlo se puede ejercer la defensa. Se debe tener en cuenta que un pronunciamiento contradictorio sobre el mismo asunto puede surgir del hecho de no lograr la integración del litis consorcio necesario, pues queda abierta la posibilidad para que el ausente, pueda accionar, pero en el evento de surtir los efectos que se derivan de la cosa juzgada, la parte que no es convocada al ver negado su derecho constitucional de acceso a la justicia, al igual que su derecho a ejercer la defensa por violarse el debido proceso, puede solicitar la nulidad de la actuación. Por ello, es que en el litisconsorcio necesario, al existir una relación sustancial única que involucra a todos, la ley no se limita a autorizar su conformación, debido a que obliga a estructurar ese extremo, al exigir la presencia de todos los integrantes del litis consorcio necesario, pues en esta forma se garantiza que la pretensión sea válidamente propuesta, al ser formulada por todos los sujetos integrantes de ese extremo del litigio. Es decir aquellos que se encuentra legitimados para actuar dentro del proceso, al respecto Bringas, indica que la legitimación constituye la capacidad para ser parte en concreto, por lo cual ha de determinarse en cada proceso en específico. (Bringas, 2017, pág. 299)

El hecho de estar frente a una situación jurídica que requiera la legitimación en forma conjunta, implica que tan solo de manera conjunta se puede decidir sobre el asunto, tal como se establece en las normas procesales, por ello es que se establece ese deber, al igual que la necesidad de lograr la plena participación de todos los integrantes del extremo litigioso, con el fin de poder influir positivamente en la resolución que se dicte. Por eta razón es claro que al pretender la constitución, la modificación o la extinción de un derecho que corresponde a varios, es indispensable que todos deben estar vinculados en el proceso, incluso  desde su inicio, con el fin de lograr que la resolución que resuelve la litis, se adecue a las condiciones que implica la eficacia e imparcialidad que establece el ordenamiento jurídico.[2]

En Colombia, el litisconsorte es toda persona que litiga una misma causa por tener idéntico interés a otras personas que conforman, en asocio, una sola parte. Esta situación se puede observar en la unión de hecho, en la unión temporal o en el consorcio, que es definido por la Real Academia de la Lengua, como la “participación y comunicación de una misma suerte con una o varias personas”[3],  es claro que el litis consorte es la unidad de intereses que tienen los integrantes de un extremo de la litis, por ello es que para el caso del consorcio, al igual que en la unión temporal, se establece que opera el litis consorcio necesario, debido a que se trata de una situación jurídica que se adecua a la calificación que hace el legislador, al considerar que es necesaria su estructuración, pues se deriva de una situación en la que  el carácter tal de unidad, que no pueda existir frente a uno de los distintos sujetos sin tener que existir necesariamente también frente a los otros, porque por su misma estructura se presenta como única e indivisible. (Rocco, 1983, pág. 120).  

La integración de esta clase de litis consorcio, debido a ser imperativa, lleva a realizar el estudio de las consecuencias que se derivan en el evento de presentarse la desintegración del mismo, pues debido a que es obligatoria su estructuración, en el caso de presentarse una ruptura voluntaria del mismo, se generan las consecuencias jurídicas que son propias al abandono del proceso, al igual que existe una disposición del derecho litigioso, la que realiza una de las partes que integran ese extremo litigioso. En este caso es necesario analizar si existe consentimiento de los otros integrantes, o si el hecho de guardar silencio se debe interpretar como una aceptación tácita de la disposición del derecho litigioso.

 

 
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23 mayo 2017 2 23 /05 /mayo /2017 19:04

8 noviembre 2009
LA SEMIOTICA DE LO INTRASCENDENTE EN EL IMAGINARIO JUVENIL
 

V SIMPOSIO INTERNACIONAL DE LITERATURA

LOS VIAJES QUE GULLIVER OLVIDÓ

PONENCIA:

LA SEMIOTICA DE LO INTRASCENDENTE

EN EL IMAGINARIO JUVENIL

Por. Diego Orlando Bernal Sánchez*

“Su idioma tiene un vocabulario bastante pobre, al ser sus necesidades y pasiones menos numerosas que las nuestras”


LA REVOLUCION EN LAS COMUNICACIONES Y LA CREACION DE NUEVOS CODIGOS DE COMUNICACIÓN.

La tecnología de las comunicaciones se ha desarrollado en forma tan rápida que podemos considerar que constituye una verdadera revolución, en la misma medida se empieza a reaccionar ante este hecho con acciones que permitan que el individuo se haga visible, la creación de códigos alternativos que buscan la integración generan el surgimiento de innovadoras formas con las que se desea comunicar. El hombre en medio de un mar de comunicaciones se enfrenta a la soledad, al anonimato, la invisibilidad. El reto de las tecnologías en la comunicación logra derrumbar fronteras e integrar diferentes culturas, el uso de estas herramientas puede estar al servicio de la creación, y la visibilidad del individuo o puede servir para reducir la realidad a lo que se explica en los masivos medios de comunicación, surge la estrategia de la persuasión que se fundamenta en las explicaciones y deja de lado toda interpretación, esta acción permite crear un limite al encuentro con diferentes mundos, niega la oportunidad que brindan los espacios virtuales para conocer, crear y recrear la realidad. Esta creación de una realidad alterna o virtual brinda la posibilidad del buscado “escape de la realidad real”. El uso de esta forma manipuladora de mostrar el mundo hace que un recurso tan valioso se convierta en una vitrina que promociona el consumismo patológico con su objetivo de transformar al sujeto en un objeto. La imposición de la creencia que la individualidad se alcanza con la masificación al presentarla como liberadora facilita la imposición del fenómeno de la homogenización. El sujeto acepta la creencia que se esta reivindicando su individualidad en la masificación, por esta razón desiste de cualquier esfuerzo que permita encontrar y vivir su esencia en toda la dimensión de su individualidad. Un mundo virtual manipulado en esta forma conlleva una comunicación carente de su sentido esencial ya que no permite recibir ni entregar la información en su verdadera dimensión, por el contrario, la convierte en el mecanismo que posibilita traicionar la propiedad del lenguaje al transformarse en factor que incrementa la ignorancia bajo el ropaje de la acumulación de datos, en esta forma se equipara el conocimiento a la simple acumulación de información. En este contexto se debe advertir que los fenómenos sociales deben ser interpretados mientras que los fenómenos naturales claman por ser explicados. La comunicación que entrega desinformación permite la manipulación y alienación bajo la bandera de la autenticidad y la originalidad, pero los hechos sociales, los fenómenos sociales no se interpretan, se presentan con simples explicaciones para facilitar la manipulación de los sucesos, de la memoria y la historia, en esta forma se abre una enorme puerta al campo de las justificaciones con su traspatio de las especulaciones. La reacción ante esta forma de persuasión se hace, en ocasiones, mediante la creación de nuevos códigos que posibiliten una visión acertada de la realidad, pero debido a la pobreza conceptual o a la poca claridad que se tiene sobre los temas, estos códigos se estructuran en forma pobre, repetitiva, simple y sin mayor creatividad, genera una disminución del lenguaje, un ensimismamiento o falso individualismo que resulta fatal ya que pronto llega la frustración al no encontrar la respuesta que se busca y entre más se produce más se siente la perdida de la individualidad. Esta situación se asemeja a la paradoja del ahorcado en la que su propio peso le produce su muerte. Al sentir que la palabra pierde su valor encontramos que nuestra cultura latina deforma su uso y se convierte en un ejercicio de exhibición de la supuesta sabiduría, en una erupción de oraciones con palabras manoseadas, embriagadas, baboseadas y vomitadas en un mar de conceptos que no dicen nada. Este ejercicio se asemeja a la comunicación repetitiva con la que pensamos que estamos creando nuevos códigos, basta con observar la cantidad de mensajes que se reciben a diario en las paredes, en el ciber espacio y en las formas que se crean para comunicar negando la palabra, todos estos intentos por ser escuchados o visibles se pierden pues a la mayoría no les comunica nada. Aunque sabemos que los códigos utilizados en esta comunicación son culturales la sensación es que asistimos a un momento en que se renombran las cosas haciendo que se despojen de su esencia, al igual que los sujetos, esta nueva significación que se da a las palabras demuestra la simplicidad o la ausencia en la interpretación y se queda en la simple explicación como una forma de reafirmar la llamada cultura del envase o cultura de lo trivial

LA CULTURA DEL ENVASE O DE LA APARIENCIA.

Al escuchar la frase “es mejor parecer que ser” sorprende el hecho que se brinda mayor prioridad a lo externo que a lo interno; lo trivial se ubica por encima de lo sustancial. Nuestra cultura se encuentra fuertemente influida por esta forma de concebir la realidad, podemos observar, por ejemplo, como se considera más importante la ritualidad en un proceso judicial que la misma esencia que encierra la demanda. Los operadores jurídicos centran su acción con el fin de lograr una decisión que favorezca lo externo, lo procedimental, la ritualidad, negando la posibilidad de encontrar la verdad que permite cumplir el mandato de administrar justicia, por esta razón es que la producción literaria que surge del ejercicio del derecho es abundante pero no trasciende, ni alcanza el objetivo de construir una sociedad que garantice la felicidad o en la que al menos se piense en términos justos. Eduardo Galeano ilustra la cultura del envase en la siguiente forma: “Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios. La cultura del envase desprecia los contenidos”, no es ingenua ni caprichosa, la cultura del envase es el triunfo de la homogenización que trae la globalización, se apoya en lo trivial manipulando la necesidad de reconocimiento que tiene el sujeto logrando el consumo patológico con el que se cree puede alcanzar la visibilidad. Asistimos a otra clase de desplazamiento impuesto por la cultura del envase donde se promociona la consigna de si no lo tiene no se aparezca, pero las personas se niegan a desaparecer y en forma desesperada buscan su visibilidad social en medio de una sociedad que encuentra toda marginación social como algo “normal”. Esto demuestra la inversión de valores, fenómeno propio de las sociedades decadentes, en graves crisis o con modelos desgastados por no presentar soluciones reales a las diferencias sociales, esta discriminación se observan incluso en la creación literaria al restar su carácter creador y re creador del imaginario para detener la mirada en el relato excluyente o centrado en lo externo del individuo, se estimula la apariencia como la única forma de vivir plenamente dejando de lado lo esencial. El vacío que causa esta realidad se intenta llenar con objetos o acciones que ofrece el medio en una sociedad que parece un hibrido de premodernidad, modernidad y rasgos de postmodernidad. Jonathan Swift nos ilustra al respecto al decir que es como si en vez de razón estuviéramos dotados de cierta cualidad adecuada para incrementar nuestros defectos. El dominio que ejercen los medios busca incentivar la creación literaria que reproduzca el esquema de lo trivial, donde todo se explique o justifique, donde se ausente la interpretación, se trata de la sociedad que antepone la imagen a la palabra. Ante este panorama se busca una nueva forma de escribir y crear para superar la producción empobrecida en temas que se vuelven recurrentes en títulos que buscan impactar pero que son carentes de contenido, es la porno violencia que carcome a la sociedad, fenómeno que apreciamos en un alto porcentaje de la producción periodística, es el reino de la monotonía donde no se considera que la sociedad que se encierra en si misma se torna moribunda, el antropólogo Marc Augé considera que la identidad se construye en el nivel individual a través de las experiencias y las relaciones con el otro, situación que se observa en el nivel colectivo ya que un grupo que se repliega sobre sí mismo y se cierra es un grupo moribundo, condenado a desaparecer, sea por profundos cambios en su estructura interna, produciendo una nueva organización social, con nuevos valores o simplemente termina absorbido por otros grupos o culturas.

La actual sociedad de consumo define nuevos modos de individualidad, motiva el surgimiento de una nueva literatura, la que podríamos llamar literatura de salvación, se trata del imaginario de la autosuperación o la creación de una espiritualidad de corte mercantil, en ella se termina negociando con los dioses o con las energías que gobiernan el cosmos, se piensa que es posible realizar intercambios mediante rituales en los que se buscan beneficios mutuos para el individuo y para su dios o el cosmos, la creación de los dioses a nuestra imagen y semejanza lleva a la creación de un cosmos a nuestra medida, en esta forma la individualidad escapa de su sentido esencial y se remplaza por la aparente individualidad que se marca con la imagen.

El absurdo, la insensatez, los malos juicios son el origen de la pérdida de la individualidad al convertir al ser en una pieza más del engranaje social, tanta arrogancia en la forma como se maneja la economía genera la perdida de la esperanza y funda el comienzo del terror. La literatura se presenta como una alternativa liberadora, se convierte en la mayor aliada para encontrar y construir la individualidad a partir de su imaginario. La imaginación se hace presente para edificar una nueva visión del mundo, mas humana, cargada de sensibilidad social y no de sensiblería artificial. Se trata de la construcción de nuevas formas de comunicación que recreen lo existente, encontrando la verdadera dimensión de la palabra o del signo, tal como lo encontraron los egipcios en sus jeroglíficos que representan aquellas cosas que no se pueden asociar con signos alfabéticos o con discursos o proposiciones, sino que imitan los sonidos y la pronunciación; el solo dibujo de una imagen o con un signo dan a entender que, “en el mundo de las formas no hay discursos, pues cada imagen es una ciencia, un saber, un tema, todo ello en bloque, y no reflexión ni deliberación” Una forma de abrir nuestra mente a la multiplicidad del mundo es no abandonar lo fantástico, los mundos que vivimos en la niñez, ya que sacrificar la imaginación y la capacidad de asombro para entrar por la fría puerta del mundo basado en lo racional es dar el primer paso para sacrificar nuestra individualidad y nuestro derecho a soñar. La propuesta es optar por la imaginación, las letras que permitan trascender mediante palabras que al pronunciarlas se conviertan en notas que se perciban, se sientan, se toquen al extender los dedos, por ser como una melodía que se canta a si misma. Esto implica volver a experimentar la vida con una mesurada contemplación pero sin perder la capacidad de asombro y no de la sorpresa que genera temor y doblega los espíritus, el miedo facilita toda manipulación, por ello la importancia de alargar, ampliar la mirada para responder al contexto de nuestra vida que esta en constantemente cambio, la verdadera trascendencia se encuentra viendo las cosas en la perspectiva de la eternidad, sin perder la libertad ante el auge de imágenes o códigos que abruman la imaginación, generando sentimientos de desconfianza o temor, la trascendencia radica en la identidad, la que se rechaza cuando nos negamos al juego social del encuentro con el otro por buscar el refugio en nuestra aislamiento que sobrevalúa la imagen y nos pone frente al televisor, negando el verdadero espacio a la palabra, al mensaje, sacrificando el encuentro con el otro y con nuestra esencia de ser.

BIBLIOGRAFIA

Augé, Marc, Los no lugares, espacios del anonimato, Gedisa Editorial, Barcelona España, 1993.

Augé, Marc, Dios como objeto, símbolos, cuerpos, materias, palabras, Gedisa Editorial, Barcelona España, 1996.

Eco, Umberto, Kant y el ornitorrinco, Editorial Lumen, Barcelona España, 1999.

Hadot, Pierre, Plotino o la simplicidad de la mirada, Editorial Alpha Decay, Barcelona España, 2004.

Swift, Jonathan, Los viajes de Gulliver, Editorial Planeta, Barcelona España, 1994.

Uexkül, Jakob Johann von, Meditaciones Biológicas, Edición Revista de Occidente, Madrid España, 1942

V SIMPOSIO INTERNACIONAL DE LITERATURA UNIVERSIDAD CENTRAL 2009
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23 marzo 2017 4 23 /03 /marzo /2017 15:05
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21 febrero 2017 2 21 /02 /febrero /2017 01:30
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26 enero 2017 4 26 /01 /enero /2017 18:47

Aparte tomado del libro: DEMOCRACIA y democracia, POLITICA Y politiquería; páginas 63-67, Derechos Reservados. Autor:  Samsara fundación.

 

3.2. LA POLÍTICA

Politikê es una palabra de raíz griega que significa arte, doctrina u opinión, referente al gobierno de los estados. Cuando se piensa que la actividad política es una labor exclusiva de las personas que se reclaman como sus propietarios, se acepta la exclusión de lo público. Considerar esta aseveración como una verdad impone un esquema mental, en el que el individuo niega el ejercicio de la actividad pública; administrativa o legislativa. Los mecanismos de control permiten que la persona participe en la administración pública y legislativa, haciendo uso de acciones como el control de legalidad, la tutela, la acción de grupo, la acción de cumplimiento, la acción de inconstitucionalidad y demás mecanismos que permiten un efectivo control social.

La política, como mecanismo para sostener la democracia y no LA DEMOCRACIA, necesita de un líder político que siendo la figura de las minorías, sea aceptado por las mayorías, como un ser predestinado para desempeñar su papel de salvador de la sociedad. Los sujetos que dirigen los destinos de la nación, del estado o la república, al igual que los teóricos de la organización político y social, son vistos por el hombre de la calle como miembros de una clase "especial". Esta distorsión de la realidad afecta el ejercicio de LA POLITICA, que pierde su razón de ser. En esta forma la minoría privilegiada es la que convierte su forma de vivir la política, con sus prácticas corruptas, en una herramienta de sometimiento y dominación. El resultado de esta dinámica es la distorsión del real concepto de LA POLITICA en la mente de las mayorías débiles [20] que le permiten a unos individuos o grupos la imposición de un orden que no ha sido debatido ni aceptado por las personas que lo sostienen con sus tributos. En este panorama surgen prácticas como el clientelismo, las maquinarias electoreras [21] el caudillismo, que impiden la construcción de una sociedad democrática. Frente a esta situación la persona queda imposibilitada de ejercer sus derechos políticos y gracias a la manipulación de su voluntad termina favoreciendo políticas que le niega sus derechos. La inducción del elector a tomar decisiones que no responden a sus deseos, acatando las directivas que trazan los manipuladores o politiqueros mediante maniobras de los personajes que se encuentran en el poder, se logra mediante el divorcio del ejercicio de los derechos que tiene la persona en un sistema democrático, reduciendo su actuar a la simple participación pasiva en las elecciones. Para los gobernantes, que es una clase privilegiada, el único propósito es conseguir el voto de los electores. En esta forma legitiman su acceso al poder, esta práctica se puede apreciar con claridad en algunas ocasiones pero; en otras ocasiones, aún con las funestas políticas que afectan a las mayorías, las personas se lanzan a las urnas para volver a apoyar a los dirigentes corruptos que los han mantenido en una situación de profunda desigualdad. Esta dinámica para elegir al candidato de mayor persuasión o manipulación, responde a la consideración que se debe elegir "al menos malo". Acto que se justifica con pretextos como "no tenemos más opción ¿si no es él entonces quién?". Todos son conceptos elaborados para fortalecer el caudillismo, el mesianismo y la continuidad de clases minoritarias, privilegiadas por el abuso del poder.

Manifestaciones que reflejan una sociedad que desconfía del futuro, que es temerosa al cambio, con ideas conservadoras que no permiten intentar algo innovador. Este manejo ideológico crea personas que temen a la transformación. "El predominio del pasado sobre lo futuro estipula el carácter coercitivo de una realidad precisada de redención. La realidad necesitada de redención conforma una conexión coercitiva universal porque en ella el futuro se ve sometido permanentemente al pasado"[22]. Al encontrar que este pensamiento se encuentra integrado a nuestra práctica social como algo "normal" o "natural", es la razón por la cual la ideología crea un paradigma que permite favorecer intereses particulares de la clase económicamente fuerte. Acudimos a la práctica de la más grave violación al derecho que tiene la persona y que es el de elegir con plena libertad, este derecho se constituye en algo fundamental en antes todo era distinto, antes si había respeto. Una sociedad fuertemente anclada en el pasado, vive con la nostalgia o la ilusión de tiempos mejores. Es común escuchar la frase la DEMOCRACIA.

La historia presenta diferentes teorías y prácticas políticas, algunas de estas teorías no han pasado de ser simples "utopías"[23], otras se han puesto en práctica con diferentes resultados. En materia política toda teoría gravita en torno a un interés concreto. La forma como el individuo piensa qué es el actual estado de organización social frente a su deseo o ideal de sociedad, implica un análisis comparativo. En materia de DEMOCRACIA, debemos considerar la sociedad deseada de manera voluntaria, en términos de cómo debería ser esta organización social. El resultado de este análisis o interpretación indica si estamos o no en una verdadera DEMOCRACIA.

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28 diciembre 2016 3 28 /12 /diciembre /2016 23:15
Maleta viajera es un proyecto de la TERTULIA LITERARIA, liderado por GLORIA LUZ GUTIERREZ y apoyado por el MINISTERIO DE CULTURA; la participación de uno de nuestros integrantes,  fuente fundamental entre tantos poetas y escritores que participaron con un gran talento y objetivo de vinculación social con muchos actores poblacionales.!
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Maleta viajera es un proyecto de la TERTULIA LITERARIA, liderado por GLORIA LUZ GUTIERREZ y apoyado por el MINISTERIO DE CULTURA; la participación de uno de nuestros integrantes,  fuente fundamental entre tantos poetas y escritores que participaron con un gran talento y objetivo de vinculación social con muchos actores poblacionales.!
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28 diciembre 2016 3 28 /12 /diciembre /2016 22:48

                                            

 

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29 noviembre 2016 2 29 /11 /noviembre /2016 23:48

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